
Estimada comunidad marquiana:
Hoy nos reunimos en una doble frecuencia de gratitud y reflexión. Al celebrar el Día del Trabajador, lo hacemos bajo el amparo de nuestro gran modelo de humildad y dedicación: San José Obrero.
Bajo el lema de este año, “¿No es éste el hijo del carpintero?”, la liturgia nos invita a mirar lo extraordinario dentro de lo cotidiano. Esa pregunta, que en su momento fue de asombro y hasta de duda, hoy es para nosotros una afirmación de identidad y orgullo:
A nuestros docentes y asistentes: Que día a día “tallen” el futuro de nuestros estudiantes con la misma paciencia con la que José trabajaba la madera.
A los padres y apoderados: Que ven en el esfuerzo diario el sustento y el ejemplo para sus hogares.
A nuestros estudiantes: Para que descubran que en el estudio y el servicio se construye la dignidad del ser humano.
Que San José, el custodio del Redentor, bendiga las manos de cada integrante de nuestra comunidad. Que nunca nos falte el trabajo digno y que, al igual que en el taller de Nazaret, nuestro colegio sea un espacio donde el amor y el deber se encuentren.
¡Feliz Día del Trabajador y bendecida fiesta de San José Obrero!
“El trabajo es la expresión del amor, y el amor es la medida de nuestro trabajo.”
Oración colecta de la misa a san José Obrero
Dios nuestro, creador de todas las cosas,
que llamas al género humano a colaborar en tu obra creadora,
concédenos, por la protección y el ejemplo de san José,
realizar plenamente las tareas que nos confías
y alcanzar la recompensa prometida.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.
Departamento de pastoral