
Querida Comunidad Marquiana:
Iniciamos la XXVI Semana del Tiempo Ordinario, un tramo del camino litúrgico que nos invita a detenernos y mirar el estilo de Jesús con atención renovada. Los textos bíblicos de estos días nos desafían profundamente: el Señor nos llama a revisar nuestras actitudes, a no cerrar las puertas a quienes realizan el bien fuera de nuestros círculos cerrados y a acoger la vida con la sencillez y gratuidad del Reino de los Cielos. En el corazón del Evangelio según Marcos (que nos acompaña de fondo este año), la llamada a seguir a Jesús exige entrega, servicio y comunión, alejándonos de toda forma de orgullo o exclusión.
Este camino litúrgico coincide de manera providencial con la llegada de octubre, el Mes de las Misiones. La Iglesia nos recuerda que todo bautizado es, por su propia vocación, un discípulo misionero. No se trata de ir lejos necesariamente, sino de vivir con el corazón encendido por la Buena Nueva, listos para anunciar el amor de Dios en nuestras aulas, oficinas, hogares y en cada rincón de nuestra sociedad marquiana.
Como familia marquiana, este tiempo es una hermosa oportunidad para:
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Ampliar la mirada: Así como Jesús pedía no obstaculizar a quienes obraban en su nombre, abramos nuestros corazones a la diversidad y al trabajo en equipo, valorando los dones de cada miembro de nuestra comunidad.
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Renovar nuestro compromiso solidario: Salir de nosotros mismos para ir al encuentro del hermano que sufre, del compañero que necesita una mano o del prójimo más vulnerable.
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Vivir la misión en lo cotidiano: Recordar que ser misioneros hoy significa dar testimonio de alegría, honestidad, respeto y paz en los pequeños detalles de cada jornada escolar y laboral.
Que este tiempo nos encuentre caminando juntos, con paso firme y corazón abierto, dejándonos guiar por el Espíritu Santo. ¡Que nuestra identidad marquiana sea siempre signo vivo del Evangelio y de cercanía con los demás!
Con afecto y bendiciones,
Equipo de Pastoral
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XXVI tiempo ordinario 2026